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FILIPINAS: “Abran la puerta a Jesucristo”

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Publicado de en Filipinas · 11 Noviembre 2013
Tags: NUPHL116

Un poderoso tifón azotó Filipinas el pasado viernes 08 de noviembre 2013. Menos de un mes después de que un terremoto de magnitud 7,2 sacudió la región de Visayas, una vez más los habitantes de la región de Visayas experimentaron otra calamidad, un supertifón llamado "Yolanda", considerado  ahora como el tifón más poderoso del mundo este año. Cuatro días antes de que golpeara el país las agencias gubernamentales habían advertido a la gente sobre el peligro inminente que el supertifón podría ocasionar sobre la vida y las propiedades.
El tifón se dirigía hacia Samar, Leyte, al norte de Cebu (Daang Bantayan y la isla de Bantayan), Capiz, Aklan y Palawan antes de salir del territorio de Filipinas. Aunque nuestro postulantado y la Casa Misión están situados al sur de Cebú y no se vieron afectados directamente por el tifón toda la provincia fue puesta bajo el signo de tormenta categoría 3. El trabajo y las clases fueron suspendidos y se aconsejó a la gente buscar lugares más seguros para alojarse. En la parte trasera de nuestra Casa Misión y del Postulantado en Minglanilla, Cebu, hay muchas casas construidas a lo largo de la línea costera.
El pasado jueves 07 de noviembre  nuestros vecinos nos preguntaron si era posible que pudieran quedarse en nuestra casa por seguridad. Recordando las palabras de nuestro santo Fundador el Padre de Montfort en Dinan, "Abran la puerta a Jesucristo", nuestra comunidad  decidió abrir las puertas a nuestros hermanos y hermanas que necesitaban de la protección y del cuidado de Dios en este tiempo de calamidad natural. En la tarde del mismo día, los postulantes y el equipo misionero montfortiano estuvieron ocupados preparando la planta baja de la casa (salón de sesiones, la mitad de la capilla y los pasillos) para ser utilizado por las personas evacuadas. También prepararon la comida para la gente.
Alrededor de las 5:30 p.m. comenzaron a llegar a la Casa Misión trayendo a sus hijos, a los enfermos y los ancianos. Cuando todo estaba arreglado, nos reunimos todos alrededor de la imagen de Nuestra Señora del Camino que se encuentra dentro de la casa (en el centro), y rezamos juntos  el Santo Rosario. Después de la oración se sirvió la cena. Esa noche empezamos ya a sentir la furia del tifón. Ya al otro día amanecimos sin energía eléctrica. Desde las 5 de la mañana estábamos preparando el desayuno. Después de la oración de la mañana tuvimos la celebración de la Santa Eucaristía con ellos dentro de la capilla y posteriormente servimos el desayuno. Después del desayuno distribuimos agua potable, arroz, alimentos enlatados y pastas, provenientes de nuestros vecinos y de Baranggay (Unidad de Gobierno Local) quienes supieron que estábamos albergando 22 familias. Algunos de ellos vinieron  a nuestra casa para ayudar en la preparación del lugar y en la cocina. Hacia las 10 a.m. experimentamos un fuerte viento que destruyó una parte del techo de la casa (en el centro), por lo que el agua entró en la casa, sobre todo en el segundo piso, y llegó a la planta baja. Esto duró casi cuatro horas. Lo bueno fue que no trajo mucha lluvia porque de lo contrario la planta baja, donde habíamos alojado a la gente, se habría inundado. Por la noche, antes de la cena, oramos juntos el rosario. Más tarde esa misma noche, se restauró la energía eléctrica.
Al día siguiente, el 9 de noviembre, hubo una nueva vida y un nuevo comienzo para todos. La gente regresó a sus hogares alabando a Dios por su protección. Nosotros agradecimos a Dios por la oportunidad de ser instrumentos del amor y el cuidado que él tiene por su pueblo, especialmente por los pobres y los enfermos. Le dimos gracias especialmente por la gracia de trabajar juntos como comunidad, por estar listos y disponibles para entregarnos por los demás, para proclamar el reino de Dios en medio de la incertidumbre y el temor y hacerlo en, por, para y con María para gloria de ¡Dios Solo!
Desde entonces no hay comunicación ni suministro de energía en las zonas más afectadas y la mayoría de ellas permanecen aisladas. Parte de los lugares más afectados son nuestras antiguas zonas de misión: Norte de Cebu (Isla Kinatarcan, Isla Bantayan, Madridejos, Isla Gibitngil y Kawit). Después de varios intentos, sólo hasta hoy, 10 de noviembre, hemos logrado contactarlos. La primera información que tenemos es que casi el 90% de las casas fueron destruidas y que las personas no tienen alimentos ni agua y están pidiendo ayuda. No pueden ir a pescar porque sus botes y redes fueron destruidas.
Una de las provincias más afectadas es Leyte donde vive la familia del padre Roy Millano, nuestro cohermano. Estamos tratando de comunicarnos con ellos pero desde entonces no hay ningún sistema de comunicación disponible. En la provincia de Capiz, las familias de los padres Norwyn y Rey se vieron afectadas, mientras que la casa de nuestro hermano junior Ronald Baruela fue totalmente destruída. Con la gracia de Dios y la ayuda de los corazones generosos, el pueblo de la región de Visayas espera levantarse de nuevo de esta experiencia con fe, esperanza y amor para gloria de ¡Dios Sólo!

-Hno. Federick B. Yumang, SMM


  
     


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