Madagascar: una vela que se apaga

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Madagascar: una vela que se apaga

Montfort Noticias
Publicado de P. Denussein Johanson, SMM en Madagascar · 10 Noviembre 2021
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MADAGASCAR – El sábado 22 de mayo, la entidad de los Montfortianos de Madagascar en general y la joven comunidad de Moramanga en particular están de luto por el fallecimiento de uno de nuestros cohermanos en la persona del Padre RAZAFITSIAROVANA Paul. En efecto, entregó su alma el viernes tarde en el hospital donde fue trasladado a causa de una crisis cardíaca aguda. Nacido en 1963 en la región de Fandriana, en los altiplanos, hizo su profesión perpetua en 1997. Desde su ordenación al año siguiente, el p. Paul ejerció su ministerio sacerdotal en Tananarive, Tamatave, Mananjary y últimamente en Moramanga. Allí donde pasaba marcaba a la gente a la que fue enviado, por su contacto fácil y su abnegación a la pastoral, sobre todo el toque mariano en sus diversas animaciones.
 
Su sepultura tuvo lugar a vísperas de la fiesta de Pentecostés hacia las 13 horas. La ceremonia fue presidida por S.E. Mons. Antonio Scopelliti, un obispo emérito de la diócesis de Ambatondrazaka. Numerosas personas se han atrevido honrar este último adiós a pesar de la urgencia sanitaria que prevale siempre en el país. Quince sacerdotes y unas treinta religiosas estaban presentes en este acontecimiento grande en emociones y en lágrimas. El obispo, durante su homilía, reconfortó la asistencia recordando la homilía de san Ambrosio en la muerte de su hermano que decía que como el fénix, los cristianos por su esperanza deben tomar la muerte como el pájaro que renace de sus cenizas. Muchas preguntas nos atormentan el espíritu pero podemos relevarnos gracias a Cristo que murió y resucitó. Antes de la puesta en tierra, el p. Bruno da un pequeño testimonio de la vida de nuestro difunto cohermano. Por fin su cuerpo fue enterrado en el recinto del patio de la parroquia. Allí donde esperara la resurrección final de los muertos.
 
La muerte de un sacerdote es siempre un misterio. A pesar de su breve presencia en su última comunidad, tenemos que admitir que p. Paul estaba apreciado por la gente que le conocieron. El cirio pascal se apagó el domingo de Pentecostés para terminar este tiempo litúrgico. Así el p. Paul nos ha dejado de verdad. Paz a su alma y ánimo a todos sus cohermanos malagasy.
 
 
P. Denussein Johanson, SMM










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