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Montfort EurHope 10: Un Cohermano Malgache Misionero en Pontchâteau

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Publicado de en Francia · 17 Septiembre 2019
Tags: NUFRA573
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PONTCHÂTEAU, Francia - Desde hace nueve meses en Francia, el Padre RAFALISOLOHERINIRINA Hervé (39 años) forma parte de la Comunidad del Calvario y nos comparte su experiencia.
 
Auto presentación.
He nacido el 25 de marzo de 1980 en à Sandrandahy en la diócesis de Ambositra - Madagascar. Soy el 4° de una familia de 6 hijos; Mi Padre, jubilado desde 2002, era a la vez docente en el primario y en el colegio y mi madre, ama de casa y costurera; en su condición modesta, han educado a sus hijos como podían.
 
En 2003, dos años después de mi bachillerato, me incorporé en la Compañía de María, como prepostulante en Tamatave. Luego, ha seguido mis estudios en el Seminario Mayor de Antsirabe para la filosofía. Después de 3 años de estudio filosófico, he hecho mi noviciado en Antananarivo y mi profesión el 8 de septiembre 2008. Después del noviciado, he efectuado un año de pastoral en el campo. Luego, he empezado la teología en el Seminario mayor diocesano de Antananarivo. Los estudios han durado tres años, seguido por un tiempo de práctica pre-diaconal. El 16 de marzo 2013, he pronunciado mi profesión perpetua y al día siguiente, fue ordenado diácono en Antananarivo por Mons. Alfredo de Mananjary. El 15 de septiembre 2013, fue ordenado sacerdote por Mons. Désiré Tsarahazana (que ha sido nombrado Cardenal de Madagascar, 5 años más tarde), en la parroquia ‘Sainte Thérèse Salazanay’, Tamatave. En mi vida de sacerdote he conocido 4 puestos. Casi cada año he tenido una nueva obediencia; 2013-2015: Vicario del Distrito de Anivorano-Este; 2015-2016: responsable de los jóvenes pre-postulantes y vicario de la parroquia ‘Sainte Thérèse de l’Enfant Jésus’ en Salazamy, Toamasina; 2016-2017: estudios de Formación de formador en Antamponankatso, responsable de postulantes y vicario de la parroquia ‘Saint Nom de Jésus’, Andraisoro Antananarivo; 2017-2018: vicario parroquial en Brickaville; 2018: nueva obediencia para Francia.
 
Obediencia en Francia.
Durante los últimos años de mi vida pastoral en Madagascar, era responsable de la casa de formación y vicario en la parroquia. Fue un momento duro, vivido en condiciones materiales difíciles, reconocido y me sentía bien. Eso ha sido una hermosa experiencia. En julio y agosto 2017, he sido enviado a Francia para participar a la FIM (Formación Internacional Montfortiana). En ese momento he descubierto Francia globalmente y los lugares montfortianos en particular. El volver a Madagascar, me he permitido decir que la misión en Francia no era para mí. Entonces me comprometía y me concentraba más en la misión en el campo, mi nueva obediencia después de dos años en la casa de formación. ¡Venía de primera! Y me esforzaba con todo mi ser a promover la pastoral de proximidad lanzando al mismo tiempo la espiritualidad montfortiana para que la misión montfortiana vaya por buen camino. ¡Solo un año en Brickaville, y otra nueva obediencia! Era el 15 de agosto 2018, el padre Arnold SUHARDI, durante su paso en Brickaville, ha venido a decirme que el Generalato me enviaba a la Comunidad del Calvario de Pontchâteau. Otra nueva misión. Me dije: ¿Por qué yo?
 
Cuando fue enviado a Francia, no había manifestado ningún deseo de salir en el hexágono, porque hacer la misión en el exterior no me interesaba. El miedo, la preocupación, la duda, todo eso me trastornaba la cabeza. Hacer la misión en Francia, en este país altamente laico me parecía muy difícil y me daba miedo. Pero la obediencia como religioso no me daba la posibilidad de decir “no”; He dicho “si” aunque sentía a veces una duda en el fondo de mi mismo. He necesitado tiempo para comprender esta misión, que me parecía muy grande para mí. Me recuerdo que justo antes de esta obediencia, he pasado una noche sin dormir. De golpe he abierto mi Biblia, volviendo a leer Juan 21, allí donde está mi lema: “Sabes que te quiero”, la respuesta de Pedro a Jesús. Más allá del diálogo entre Jesús y Pedro, este evangelio me ilumina sobre el sentido de mi vida religiosa, sobre mi relación con Dios y sobre todo sobre mi misión. Después de su resurrección, Jesús se ha manifestado a algunos de sus apóstoles a orilla del lago, luego, toma a Simón Pedro aparte. Le va a confiar una misión: “Apacienta mis ovejas”.” Así este diálogo evangélico he podido oírlo para mí mismo. Es verdad, no tengo la misma misión que Pedro, pero a mí también, se me lo ha confiado con la doble condición: Amor y seguir a Jesús. Después de este tiempo de reflexión y de discernimiento, sentí una paz interior. Estoy listo para salir sin que me preparen por lo menos durante un año antes. He dejado con confianza y valor Madagascar, el 1 de diciembre 2018. Pues estoy en Francia desde nueve meses.
 
Mi comunidad y mi misión en Francia.
La comunidad del Calvario es una comunidad internacional. Éramos siete a mi llegada. Pero algunos meses después, el padre Raymond JARNIER ha salido para Saint Laurent por su enfermedad. Nuestra comunidad se componía entonces de dos sacerdotes italianos: Santino y Efrem; dos franceses: Marcel et Jean yo Hervé de Madagascar y Willi de Indonesia. El padre Efrem ha vuelto definitivamente en Italia a mediado de agosto. Este año nuestra comunidad acogerá tres nuevos rostros: el nuevo cura de la parroquia, el padre Didier DRONNEAU y dos hermanos de San Gabriel (Jean FRIANT y Michel LEGALL). Seremos ocho en la comunidad al principio de septiembre próximo. Quiero evocar los “inter” que se viven en nuestra comunidad y que interpelan nuestra manera de “hacer comunidad”:
 
Inter-generación: una realidad en nuestra comunidad que nos ayuda a fortalecer nuestra fraternidad. Podemos ofrecer a la comunidad, por un lado el entusiasmo de la juventud y por otro lado la experiencia y la sabiduría de nuestros mayores. “Juventud podía, vejez sabía” como decía el adagio.
 
Inter-cultural e inter-nacional: Recordemos que existen cuatro nacionalidades diferentes en nuestra comunidad: Francesa, italiana, Madagascar e indonesia. ¡Vivir en la diferencia! Eso no es evidente, siempre se necesita una adaptación: ¿Cómo hacer comunidad cuando las marcas culturales son diferentes? Esperemos que esta diferencia a nivel cultural sea de verdad un signo tangible de la universalidad de la Iglesia. Es también una riqueza en nuestra comunidad porque el estilo de vida, la manera de cada uno no es un obstáculo sino un medio para vivir la unidad en la diversidad.
 
Inter-congregación: Este año, dos hermanos de San Gabriel y el párroco Didier DRONNEAU se unen a nuestra comunidad. Esta iniciativa ‘inter-congregacional’, si podemos decirlo, responde a la realización apostólica y misionera y sobre todo a la vida comunitaria. ¿Cómo responder a llamadas de la Iglesia cuando el número de personas disminuye? Con el aporte de diferentes experiencias de cada uno de nosotros, podemos realizar fácilmente nuestra misión en el Calvario y en la parroquia. Bienvenida a los hermanos y al párroco que eligen vivir con nosotros. Creo que al reunir las fuerzas de los tres institutos (Misioneros Montfortianos, Hermanos de San Gabriel y Sacerdotes del Instituto San Martin), unos milagros surgen porque la unión hace la fuerza. A propósito de la misión, el padre Arnold me ha dicho simplemente en Madagascar que la misión que me espera en Francia, es echar una mano en la parroquia, en las distintas iglesias alrededor de Pontchâteau y lanzar una pastoral de los jóvenes en el Calvario. Estoy, pues, para constituir la comunidad internacional aquí en el Calvario y asegurar la continuidad de la misión montfortiana en las distintas casas de retiro y en las parroquias de alrededor. Por eso, nos arreglamos juntos en el servicio pastoral alrededor y en el funcionamiento de nuestra vida comunitaria. Tenemos una reunión comunitaria cada mes. Ponemos en orden la responsabilidad de cada uno para el mes siguiente. Este año, cuatro parroquias a saber Pontchâteau, Savenay, Guérande y Herbignac, piden nuestra ayuda. Hay que saber que al principio de este año pastoral, con el nuevo párroco y a petición del Obispo de Nantes, Mons. Jean-Paul JAMES, nosotros (yo y el padre Willi) nos comprometemos más al servicio de la parroquia. Eso mejorar seguramente nuestra visión, porque nuestro campo de trabajo se extiende; y trabajar con el párroco, facilitar progresivamente nuestra misión montfortiana: ir hacia los demás para proclamar el misterio del amor de Dios. El centro de nuestra misión está aquí en el Calvario. Nuestro compromiso con la parroquia puede ser un medio para que vengan la gente en el Calvario gracias a los diferentes conocimiento y reconocimiento mutuo. Como hemos hecho este año, hemos asegurado la acogida de los peregrinos en el Calvario. Muchas personas vienen sobre todo durante el período de veraneo. Tenemos que saber que la acogida pastoral cubre unas realidades muy diversas tal como la permanencia en lugar donde acogemos a todas las personas: confesión, acompañamiento, misa, animación, etc. Aquí compartimos el trabajo, hemos vivido el « hacer juntos ». Compartir el trabajo para que cada uno sea responsable y capaz de adaptarse progresivamente en la misión asignada. Y que el deseo del padre de Montfort se extiende hasta los confines de la tierra.
 
Los primeros meses en Francia.
La llegada a Francia en pleno invierno no ha sido fácil. Ha sido una prueba. Al principio, he vivido varias dificultades. A pesar de eso, he podido superar algunos obstáculos. De hecho, tengo que agradecer a todos los cohermanos que no han dejado de aprenderme cosas y de animarme.
 
He venido a Francia como sacerdote, comparto mi ministerio entre la vida pastoral y la vida comunitaria. En la vida pastoral, sigo adaptándome a la pastoral porque la realidad de Francia es muy diferente a la de Madagascar. Felizmente, he tenido tiempo para participar a unas jornadas de sesión que me han ayudado mucho, animado, tranquilizado, a ser fuerte en mi misión, capaz de dar testimonio; así que los encuentros con otros religiosos(sas), los intercambios ricos, los momentos de convivencia. Todo eso me ha dado fuerza y valor. Hemos creado unos vínculos fraternos para poder compartir de manera permanente y continua nuestras misiones en Francia.
 
A los primeros meses de mi llegada, he descubierto las condiciones difíciles de la vida del clero en Francia e incluso la condición de pobreza de la Iglesia. El número de sacerdotes disminuye, y los jóvenes ya no vienen a la Iglesia. Son las personas mayores que vienen en la iglesia cada domingo. A nivel pastoral, siempre hay dificultades que superar. Eso me pide el valor de estar a gusto y dar testimonio de mi vida religiosa en la misión. Como decía un obispo: “la historia nos hace comprender que la Iglesia nunca ha tenido un recorrido fácil en el camino de la evangelización, pero siempre ha tenido unos grandes testigos, unas personas creíbles que han anunciado el Evangelio sin parar”.
 
En realidad, mis primeros meses en Francia han sido solo un momento de aprendizaje a la misión que me ha confiado. De momento, no tengo gran cosa que decir, solo un tiempo de adaptación tanto en los medios como en la misión.
 
 
P. Hervé Rafalisoloherinirina, SMM










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